Posteado por: eltabernaculodedios | 10 julio, 2011

EL ARCA DE NOÉ Y LA BARCA DE JESÚS

EL ARCA DE NOÉ Y LA BARCA DE JESÚS
Paquita Santana

Las buenas nuevas de salvación siempre han de llegar sobre el agua. Desde el principio Dios lo había establecido (Génesis 1:2; Números 1:2). Moisés fue puesto sobre las aguas del Nilo en una arquilla calafateada con asfalto y brea. Eliseo hizo flotar sobre el agua, el hierro que cayó al fondo del Jordán, justamente donde estuvieron los pies de Jesús (2 Reyes 6:4-6; Daniel 2:33,34). Jesús hizo la mayor demostración de su amor hacia las multitudes, estando en el mar, en los ríos, en los estanques, y en los pozos.

¨Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen (Marcos 3:7-9)

El arca de Noé, la arquilla de Moisés y la barca de Jesús son idénticas. Las tres son movidas por el Espíritu de Dios. Si las aguas están llenas de barro, de ranas o de sangre, la presencia de la potencia de Dios las ha de convertir en aguas cristalinas (Apocalipsis 22:1).

Noé, Moisés y Eliseo son figuras del único Dios verdadero. Los tres representan un pacto y un solo mensaje. Moisés protege el mensaje entre dos muros de agua, Noé lo salva de la destrucción dentro del arca durante ciento cincuenta días proféticos (Génesis 7:1, 24), y Eliseo lo hace flotar sobre el agua. Ambos representan al Dios que protege una verdad, y luego la derrama para alcanzar a muchos (Exodo 4:9).

Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación (Génesis 7:1).

Cuando Dios le indicó a Noé que entrara él y su casa al arca, se estaba refiriendo a todos los que habían aceptado el llamado de Dios. La multitud, estaba constituida por todos los que trabajan en el levantamiento del arca. El arca se llenó de todos los que se unieron a trabajar como un solo hombre (Jueces 20:8). El gentío está representado por ocho figuras, simbólicas de un colectivo compuesto por dos (200) artesanos que trabajan la madera (2 Crónicas 24:13); tres (300) varones y (300) mujeres. Los ceros han sido añadidos pensando en tres generaciones, pero sólo Dios conoce las catorce generaciones hasta Jesús (Mateo 1:17). El ocho es símbolo de la circuncisión y de la asamblea solemne (2 Crónicas 7:9; Hechos 7:8). Si ponemos especial interés en los animales que entraron al arca, veremos la proporción de las personas que son llamadas a entrar, y sus características.

¨De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra (7 + 7=1,400), mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra (1 + 1 = 200). También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra (7 + 7 =700), para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra (Génesis 3:7-9). La última proporción se reduce a la mitad, de acuerdo a la clave dada por Dios en Juan 7:14 y Apocalipsis 7:14, y hace alusión a un período de tiempo en el cual la medida de la perfección es Jesús, y su nueva creación (Apocalipsis 21:5).
Los animales que entraron al arca fueron entrando en el siguiente orden:

1. Siete parejas que hayan sido limpiadas con la sangre de Jesús.

2. Una pareja macho y hembra que no esté limpia (representa la muerte y la vida, o el tiempo marcado entre las dos tardes, Levíticos 23:5).

3. Siete parejas de las aves del cielo para conservar viva la especie de las aves sobre la tierra.

4. La proporción suma 2,300 días de vida dentro del arca que flota sobre el agua durante ciento cincuenta días proféticos.

Las aves del cielo son símbolo de los siete espíritus ministradores de Dios en su misión de la proclamación de las buenas nuevas de salvación (Apocalipsis 1:4,5). El cuervo y la paloma (primero negro, y luego blanco), representan un mismo mensaje dado en dos etapas. La paloma que salió y no regresó, deberá regresar al arca de Dios (Génesis 8:12). Noé, Elías (1 Reyes 17:6), y Jesús (Mateo 3:16) recibieron la marca del poder simbolizado en las aves que descienden del cielo. Noé sostuvo en su arca tanto al cuervo como a la paloma, y ambas aves fueron enviadas para preservación o conservación de la especie que vive y se mueve al ritmo del Espíritu de Dios (Ezequiel 1:20).

Queridos amigos, siempre doy de lo poco que tengo. Jamás lo impongo como regla, sino como alternativa. Sin embargo, tenemos que imitar a los animalitos limpios que rumian. En otras palabras, el pan necesita ser masticado, vuelto a masticar, y el Espíritu de Dios lo asimila a nuestras mentes.

Recordemos que Dios prometió que los que confían en su Palabra, de su interior correrán ríos de agua viva (Juan 7:38). ¿Lo crees?

Dios nos bendiga y nos refugie en sus brazos de amor en estos días de aflicción.

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